Alguna vez te ha pasado: día húmedo volviendo del trabajo, se trabó la puerta de tu casa, tienes hambre y poca plata en la billetera para llamar al cerrajero.
¡Qué bronca! Y Encima ya venías triste: tu pareja te pidió un tiempo hace dos semanas y no ha vuelto a llamar.¿Algo más? Seguramente te sientes sobrecargado. ¿Qué hacer con tanta impotencia?
Existe algo que puedes hacer con la tensión acumulada.
Primero: toma aire.
Después piensa y repítete: “esto también pasará”.
Y luego: ve a dar una vuelta. O mejor: sal a caminar aceleradamente, o si puedes, corre.
La angustia y la tensión las irás soltando en la estela que dejas al correr.
Confía en que ahora, más relajado, puedes volver a desear. Sé preciso. Sé paciente. Y ahora sí, llama a un amigo, el segundo paso es abrir esa puerta trabada.
Y a ti, ¿alguna vez el ejercicio te ayudó a reanimar los pensamientos positivos?

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